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Alojar a huéspedes durante varias semanas puede ser una experiencia increíble. Es posible que, por ejemplo, hayas planeado un viaje y prefieras que tu casa no se quede vacía mientras no estás, o simplemente que te apetezca conocer un poco mejor a los huéspedes durante su estancia.

Florian y Theresa, dos Superhosts que comparten su casa familiar en el sur de Alemania, prefieren alojar a huéspedes que se queden más tiempo en su espacio. Aquí os dejamos sus diez consejos para que las estancias largas sean todo un éxito:

1. En lo que respecta a este tipo de reservas, muchos anfitriones desconfían a la hora de dejar su alojamiento en manos de desconocidos durante periodos tan prolongados. En primer lugar, no olvidemos que en Airbnb la confianza es fundamental y, aunque es raro que haya accidentes, es importante que tomes todas las precauciones necesarias: recuerda poner a disposición de los huéspedes todos los elementos de limpieza necesarios, como una aspiradora, una escoba, un recogedor, bolsas de basura, una fregona, bayetas, etc.

Si limpias el alojamiento con regularidad durante la estancia de los huéspedes, correrás el riesgo de ofrecer un servicio adicional muy parecido al de los hoteles, dando un aspecto más comercial a tu espacio. Dependiendo del tipo de experiencia que ofrezcas, puede que tenga más sentido recomendarles un servicio de limpieza local.

Conseguir que tu espacio sea acogedor, original, abierto y fácil de gestionar es todo un arte. En el mejor de los casos, te entenderás tan bien con los huéspedes que ni siquiera sentirás la necesidad de restringirles el acceso a ninguna zona. Es importante que solo ofrezcas reservas a largo plazo si es una idea con la que te sientes a gusto y que consultes la legislación local sobre este tipo de alquileres antes de lanzarte a hacerlo. De lo contrario, correrás el riesgo de sentirte incómodo y algo ansioso cada vez que tengas una.

2. Si quieres activar las reservas para estancias largas para tu alojamiento, accede al apartado «Gestionar anuncio» y después a «Configuración de disponibilidad», «Preferencias en las reservas» y, por último, «Estancia máxima». Indica el número máximo de noches que quieres que duren (ahora mismo, nosotros hemos puesto el límite en 3000 noches).

3. ¡Mantener el calendario actualizado es indispensable! Plantéate si también quieres alquilar tu alojamiento cuando estés fuera, o incluso solo entonces. Cuando los huéspedes se hayan instalado, seguramente no será necesario que estés siempre en casa para atenderles, puesto que ya conocerán y respetarán tus normas y preferencias. Ten en cuenta que las reservas para estancias largas suelen planificarse con bastante tiempo: normalmente, unos seis meses. Si este aspecto te limita demasiado, es importante que indiques la antelación con la que se puede reservar tu espacio en el apartado «Margen de reserva» de tu calendario (lo encontrarás en la configuración de la disponibilidad).

4. Por supuesto, los precios los decides tú. Sin embargo, si los ajustas un poco, también podrás hacerlos más atractivos de cara a los huéspedes que busquen alojamientos en los que pasar estancias largas. Por ejemplo, puedes aplicar un descuento para este tipo de reservas. Para hacerlo, accede a «Gestionar anuncio» y después a «Configuración de precios» o «Descuentos». En otras palabras, tendrás que plantearte si prefieres obtener muchos beneficios, tener más trabajo y enfrentarte a posibles periodos de inactividad entre reserva y reserva o ganar un poco menos pero obtener unos ingresos estables.

5. Infórmate bien sobre las necesidades de los huéspedes antes de la estancia. Puede que les venga bien un rincón en el que trabajar tranquilos, un espacio amplio para dejar sus cosas a buen recaudo, un armario de la cocina reservado para guardar la comida o un largo etcétera. Si un huésped te pide pasar una temporada en tu alojamiento, haz todo lo posible para ofrecerle los servicios adecuados. Para estancias de un par de días, no permitir el uso de la cocina no suele ser un problema, pero si va a quedarse tres meses, es posible que se convierta en un gran impedimento, especialmente si no lo dejaste claro antes de que hiciera la reserva. Piensa en las dificultades que puede plantear tu alojamiento en este tipo de situaciones y háblalo con el huésped.

Si alquilas tu estudio, por ejemplo, ten en cuenta que el huésped ocupará la habitación durante mucho tiempo. Es importante que respetes su privacidad y no entres constantemente cuando esté allí.

6. Es posible que también tengas que ampliar un poco tus normas de la casa. Si tu huésped tiene la costumbre de cocinar a las 2:30 de la mañana pero solo se va a quedar tres días, puede que no te importe demasiado. Sin embargo, si se quedara cuatro meses, podría suponer una molestia para tus vecinos. ¿Esperas que te eche una mano con las tareas de la casa, como lo haría cualquier otro compañero de piso? Algunos anfitriones incluso establecen turnos de limpieza rotatorios. En un caso como este, además de no cobrar una tarifa de limpieza, es esencial que los huéspedes estén al tanto de tus normas antes de hacer una reserva. ¡No des por hecho que se las han leído enteras y coméntales cualquier aspecto que te parezca importante!

7. Explícales las restricciones que se aplican en tu alojamiento. Tal vez prefieras que no inviten a sus parejas cada fin de semana o que no traigan invitados sin avisar. ¿Quieres que puedan recibir el correo en tu casa? ¿Les dejarás usar la lavadora o pueden ir a alguna lavandería cercana? Estas son solo algunas de las preguntas que debes hacerte.

8. ¿Has encontrado a unos huéspedes muy agradables y habéis acordado el precio de la estancia? ¡Perfecto! Entonces, ha llegado el momento de que paguen la reserva, pero es posible que les preocupe realizar un pago tan grande con cuatro meses de antelación. Por suerte, puedes darles toda la tranquilidad del mundo: en las reservas a largo plazo, los viajeros no abonan el importe total por adelantado, solo la parte proporcional al primer mes (es decir, los 30 primeros días). Puedes consultar este artículo del Centro de ayuda para obtener más información.

El resto de pagos se producirán mensualmente, por lo que el siguiente no llegará hasta finales del primer mes de estancia, y así sucesivamente.

9. Los huéspedes han confirmado su reserva, tu calendario ya tiene las fechas bloqueadas, pero de repente… ¡sus planes cambian! En función de la política de cancelación que hayas aplicado, puede que tengan la posibilidad de modificar la reserva hasta 30 días antes de la llegada sin tu consentimiento. Si se diera el caso, debes aceptar cualquier solicitud para hacerlo que se envíe con la antelación adecuada.

10. Es posible que los planes de tus huéspedes cambien incluso durante su estancia y que se vean obligados a cancelarla. Si te encuentras ante una situación parecida, ponte en su lugar: ¡es probable que vayan a perder bastante dinero! Por eso, puedes ofrecerles algún tipo de reembolso si crees que vas a poder alquilar el alojamiento a otra persona fácilmente. Piénsalo bien: el karma y el dinero a veces van de la mano ;-)

Si quieres descubrir otras ideas o compartir las tuyas, únete a la conversación en el Centro de la comunidad.

Según la duración de la estancia de tus huéspedes, te recomendamos que compruebes las normas de la legislación local relacionadas con las estancias largas.